No, no creo en mí. En todos los manicomios hay locos perdidos con tantas convicciones. Yo, que no tengo ninguna convicción, ¿soy más convincente o menos convincente?
¿En cuántas buhardillas y no buhardillas del mundo no hay en estos momentos genios para sí mismos soñando? ¿Cuántas aspiraciones altas y nobles y lúcidas, y quién sabe si realizables, no verán nunca la luz del sol verdadero ni encontrarán quien les preste oídos? El mundo es para quien nace para conquistarlo y no para quien sueña que puede conquistarlo, aunque tenga razón.
seré siempre el que tenía condiciones
seré siempre el que esperó que le abriesen la puerta al pie de una pared sin puerta

